• Por Luis Hernández Martínez*

México, una capital del precariado

Zygmunt Bauman dijo –en una reflexión sobre el concepto de “precariado”, acuñado por el economista británico Guy Standing– que en la actualidad “el precariado incluye a personas de todas las clases sociales. Lo son aquellos que ya están en situación de desempleo y quienes temen que sus trabajos no sobrevivan a la siguiente ronda de recortes o reestructuraciones”.

También forman parte de dicho universo (en doliente crecimiento exponencial) “los egresados universitarios que buscan en vano un trabajo acorde con sus destrezas y ambiciones, así como los empleados que tiemblan ante la idea de perder sus hogares y los ahorros de toda la vida en la siguiente ronda del colapso bursátil, y los infinitos otros que tienen sólidas razones para no confiar en la seguridad del lugar que ocupan en la sociedad”.

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), “precario” es un adjetivo que significa “de poca estabilidad o duración; que no posee los medios o recursos suficientes; que se tiene sin título, por tolerancia o por inadvertencia del dueño”.

Por su parte, el Oxford English Dictionary define a “precario” como “someterse al favor y al placer de otro; vivir, por lo tanto, en lo incierto”. Con base en ambas definiciones se puede decir que 99% de las personas del mundo (citando el famoso porcentaje de Joseph Stiglitz) vive por cortesía del otro 1% de la población global ofensivamente rica.

El punto es que “la cortesía puede ser retirada con o sin aviso previo, y no está en nuestro poder prevenir su retirada o mitigar su amenaza”, advertiría Bauman en su reflexión con respecto al precariado, una creciente clase social doliente y llena de miedos.

Hoy, el precariado nacional aumenta sin freno. En la actualidad, la realidad nos golpea inmisericorde: México es una de las capitales mundiales del precariado (Guy Standing diría que sí). Querido lector, ¿cuánto más resistiremos?

* El autor es abogado, periodista, administrador y blogger. Subcoordinador de la Comisión de Ética Profesional de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y miembro de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

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