• Por Luis Hernández Martínez*

México: ¿por qué asesinas a tus profesionistas?

Luego del asesinato de la corresponsal Miroslava Breach son varias las preguntas que rondan por mi cabeza. Una de ellas es por qué el Estado Mexicano (sí, con mayúsculas) permite que sus profesionistas sean asesinados. Otra duda: ¿por qué a la mayoría de las personas (incluso a colegas) pareciera no afectarles la “eliminación” de una periodista? ¿Será que se sienten intocables, indestructibles? ¿O quizás son parte (material, intelectual o por omisión) de la descomposición social de México?

Urge salvar el Estado de Derecho: socavar la libertad de expresión es solo el principio de la intimidación social permitida (impulsada) por el Estado.

Cada que un periodista es asesinado igual crece la posibilidad de que otro profesionista pierda la vida por el libre ejercicio de, justo, su profesión. ¿Quiénes? El abogado que incomoda a la autoridad cada que le gana un asunto, por ejemplo. Pero también corren peligro los contadores, administradores, profesores, ingenieros, arquitectos, médicos (y muchos más) que realizan actos relacionados con sus estudios universitarios y que resultan incómodos para cualquiera de los poderes legales y/o de facto que tienen sometido al Estado de Derecho Nacional.

Resulta lamentable que los artículos 5º y 6º de nuestra Constitución, entre otros, solo formen parte de una retórica demagógica. ¿Qué dice el artícuo 5º? “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos. El ejercicio de esta libertad sólo podrá vedarse por determinación judicial, cuando se ataquen los derechos de tercero, o por resolución gubernativa, dictada en los términos que marque la ley, cuando se ofendan los derechos de la sociedad […]”.

¿Y el artículo 6º? “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público […]”. ¿Letra muerta? ¿También nuestra Constitución?

* El autor es abogado, periodista, administrador y blogger. Abogado certificado de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y miembro de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección, Derecho, Gobierno y Políticas Públicas en la UNAM, EBC, UP, La Salle, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

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