• Por Luis Hernández Martínez*

Vivir sin corrupción, un derecho humano

El jueves y viernes pasados, Alta Dirección Jurídica –en alianza con Madou Eventos y Editorial Novum– organizó un curso ejecutivo sobre los “Elementos Fundamentales de la Reforma Anticorrupción en México”.

La sociedad mexicana experimenta otro paradigma de justicia. Será responsabilidad de todos (sin importar nuestra profesión y/o actividad lícita) fortalecer el Estado de Derecho en México.

Durante el evento académico, de cupo limitado y sin fines de lucro –que incluso sirvió para apoyar el trabajo y servicios que ofrece la Asociación Autónoma del Personal Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México [la comida estuvo deliciosa, por cierto]–, concurrieron ingenieros, abogados y administradores de diferentes partes del país (Puebla, Quintana Roo, Estado de México, CDMX…) para conocer del Doctor Miguel Alejandro López Olvera, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (IIJUNAM), los aspectos clave de una de las reformas constitucionales más ambiciosas de los últimos años.

El eclecticismo profesional de la audiencia no impidió que los participantes conocieran los puntos básicos del Sistema Nacional Anticorrupción; derechos humanos, corrupción y dignidad humana; sistema de responsabilidades de los servidores públicos; la investigación en el procedimiento de responsabilidades administrativas; procedimiento de responsabilidades administrativas y resolución en el procedimiento de responsabilidades administrativas.

Gracias a la diversidad del grupo, mientras algunos esperaban impacientes (y con justa razón) adentrarse en los temas prácticos del curso, otros degustábamos los conceptos que serán la base argumentativa de nuestras futuras demandas. Fueron varios los temas tratados. Me quedo con el derecho humano a la no corrupción.

¿Por qué? Porque tiene relación con los derechos sustantivos y sus garantías, las prohibiciones, los principios de interdependencia e indivisibilidad, la dignidad humana y la justiciabilidad del derecho a la no corrupción.

Hoy, sin duda ninguna, la sociedad mexicana experimenta otro paradigma de justicia. Será responsabilidad de todos (sin importar nuestra profesión y/o actividad lícita) fortalecer el Estado de Derecho en México: “A darle que es mole de olla”.

* El autor es abogado, periodista, administrador y blogger. Abogado certificado por la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y miembro de la Comisión de Derecho Penal de la BMA. También es profesor de posgrados en Alta Dirección, Derecho, Gobierno y Políticas Públicas en la UNAM, EBC, UP, La Salle, HC Escuela de Negocios y Alta Dirección Jurídica.

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