• Por Luis Hernández Martínez*

Ética: ¿un mito genial?

La ética cada día cobra una mayor importancia en todos los ámbitos. El problema es que su relevancia crece porque casi todos hablan de ella pero –maldita ironía– cada vez son menos las personas que la observan. Que la practican.

La ética cada día cobra una mayor importancia en todos los ámbitos. El problema es que su relevancia crece porque casi todos hablan de ella pero –maldita ironía– cada vez son menos las personas que la observan. Que la practican.

Zygmunt Bauman alguna vez escribió que vivimos en un momento histórico donde tenemos un pecado sin pecadores, un delito sin delincuentes, una culpa sin culpables: “Hoy la responsabilidad del resultado flota. La culpa está extendida y salpica a una cantidad de personajes difícil de cuantificar”.

Y más ahora que “a lo largo de nuestra vida desempeñamos varios roles que pueden gustarnos de manera momentánea pero que no pueden satisfacernos plenamente. Eso nos vuelve paranoicos con respecto a que si bien somos insustituibles como personas, no lo somos tanto como personajes que actúan en los diferentes escenarios donde participamos”.

No hay duda: cada individuo desempeña un papel que tiene instrucciones perfectamente bien definidas. Tareas, derechos y obligaciones que deberán materializarse independiente a la persona asignada para hacerlo. Así que cuando ese personaje no puede con el papel, otro lo sustituye y listo.

A decir del filósofo Bauman “vivimos tiempos de una fuerte ambigüedad moral que nos ofrece una libertad de acción sin precedentes”.

En la actualidad, reflexionó en su momento el sociólogo polaco, la moral personal es lo que hace posible la negociación ética y el consenso. Sin embargo, hoy cualquier acuerdo será inconcluso, temporal y no universal: “La historia continúa sin depender del ser humano, pues ya cuenta con un nuevo actor; y así durante todo el tiempo hasta el fin de los tiempos. Y la responsabilidad seguirá en el aire, flotando”.

Hoy, para acabar pronto, pareciera que nuestro código de conducta moral (herramientas técnicas conjunto de reglas que dirigen nuestros actos) no estuviera a la altura del actual poder técnico del ser humano. Todo un problema.

* El autor es abogado, periodista, administrador, youtuber y blogger. Abogado certificado por la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y miembro de la Comisión de Derecho Penal de la BMA. También es profesor de posgrados en Alta Dirección, Derecho, Gobierno y Políticas Públicas en la UNAM, UP, La Salle, EBC, HC Escuela de Negocios y Alta Dirección Jurídica.

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