• Por Luis Hernández Martínez*

Vida, datos y tecnología

La cifra mágica quedó plasmada en los informes mundiales: 9,700 millones de personas habitarán el planeta dentro de 32 años (al 2050). Según cálculos del World Economic Forum, dos tercios de la población del planeta vivirá en las grandes urbes. De ahí la importancia de que los servidores públicos y la ciudadanía trabajen de la mano para construir ciudades inteligentes, donde la tecnología cobre vida.

Necesitamos tecnologías que sirvan para mejorar la calidad de vida de las personas.

Un ejemplo de tal posibilidad es ECOBICI, una muestra de movilidad sustentable que opera en la Ciudad de México. Actualmente, dicho concepto cuenta con 452 ciclo estaciones mecánicas (para recorridos de 250 metros) y, para inicios de febrero, tendrá 28 ciclo estaciones eléctricas (para recorridos de 750 metros): México será el primer país con una operación mixta.

De hecho, a partir del mes próximo, las bicicletas eléctricas contarán con GPS. De tal manera que los servidores públicos responsables del programa estarán en condiciones de tener mayor claridad sobre los recorridos. La esperanza es que la información sirva para que mejore la movilidad, la seguridad y la calidad de vida de los ciudadanos.

El desafío es que para avanzar en el reordenamiento de la Ciudad de México se necesita continuidad. Además de un programa estricto y puntual para evaluar los avances. Cada ciudad requiere de un proyecto específico y concreto de Smart City (según la etapa o situación de sus requerimientos y necesidades).

Igual aplica para el llamado internet de las cosas. Ahí está el caso de la ciudad de Puebla: los soportes de los parabuses (mobiliario urbano donde tradicionalmente mostraban solo publicidad) ahora generan –además– datos valiosos para el ciudadano.

¿De qué forma? Los parabuses cuentan con WiFi y otras tecnologías que informan sobre el flujo de personas, así recopilan datos para conocer cuáles son las rutas más eficientes y sus horarios. Algunos incluso tienen botón de pánico y cuentan con infraestructura extra para que las personas dejen su bicicleta y sigan su camino por autobús.

El problema ya no es la producción de datos. El reto es qué hacemos con toda la información potencial y cómo salvaguardamos su privacidad; cómo evitamos su indebido manejo de parte de los malos servidores públicos.

* El autor es abogado, periodista y administrador. Chief Marketing Officer en PKF México y miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA). Profesor de posgrados en Alta Dirección, Derecho, Gobierno y Políticas Públicas en la UNAM, UP, EBC, HC Escuela de Negocios y Alta Dirección Jurídica.

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