• Por Luis Hernández Martínez*

¿Malas personas = buenos jueces?

El buen juez por su casa empieza, así reza el refrán popular (no es una frase sexista, por cierto). Y la casa de todo juez, de todo ser humano es, justo, su persona. Su recto comportamiento. De hecho, un principio fundamental de la ética profesional es el que obliga a actuar según ciencia y conciencia: “Se trata de un principio marco o universal en el que pueden confluir todas las valoraciones éticas de la actividad profesional […] discernir el bien del mal, distinguir lo que puede y debe hacerse, de aquello que debe ser evitado” (Curso Online sobre Ética Profesional del Abogado BMA-Tirant).

"La mayoría de los casos de mala praxis judicial se debe a la incompetencia, no a la corrupción", opinión de Lacy Stoltz, personaje de una de las novelas de John Grisham.

Así que a usted, querida lectora, dejo a su reflexión el encabezado siguiente: “Aspirantes a jueces de distrito compran examen”. El titular recoge el Comunicado No. 3 donde el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) informó la “anulación del Vigésimo Octavo Concurso Interno de Oposición para la Designación de Jueces de Distrito, debido a que conoció un informe del director del Instituto de la Judicatura Federal, respecto de la obtención ilegal de algunos de los reactivos aplicados”.

Hablamos de un concurso donde en la primera etapa participaron 2,602 aspirantes (todos empleados del Poder Judicial de la Federación) y que, en la segunda etapa, donde quedaron solo 91 concursantes, el Instituto de la Judicatura Federal (IJF) detectó el robo y venta de algunas de las hojas del examen.

Y si bien es cierto que el CJF hizo público el hecho “por estar comprometido con la transparencia y para dejar constancia de que no será omiso ante posibles conductas ilegales”, también es verdad que los aspirantes involucrados, mientras peras o manzanas, continuarán en el desempeño de sus funciones judiciales. Seguirán como servidores públicos, impactando la vida jurídica del país a través de sus actos profesionales cotidianos.

Lo anterior me hizo recordar el título de un artículo que leí a la sazón del doctorado en derecho: “¿Pueden las malas personas ser buenos jueces?” (Jorge F. Malem Seña). Ahora parafraseo un cuestionamiento que Howard Gardner respondió hace un par de años: ¿pueden las malas personas ser excelentes profesionistas? Tengo mi respuesta. Ya me dirás la tuya, querido lector.

*El autor es abogado, periodista y administrador. Chief Marketing Officer en PKF México y miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA). Profesor de posgrados en Alta Dirección, Derecho, Gobierno y Políticas Públicas en la UNAM, UP, HC Escuela de Negocios y Alta Dirección Jurídica.

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