• Por Luis Hernández Martínez*

Legislemos sobre inteligencia artificial

No tengo duda: el derecho siempre llega tarde a su cita con la historia. Hoy, sin embargo, tenemos la oportunidad de anotar un tanto a favor de la humanidad. Ya son miles de noticias que documentan diariamente los avances en inteligencia artificial (IA), más sorprendentes (al menos para mí) las notas de hoy con respecto a las de ayer, pero menos espectaculares frente a las de mañana.

Los robots, inteligencia artificial y/o algoritmos no consumen lo que los humanos sí (tampoco pagan por los productos y/o servicios, aún).

Europa, por ejemplo, ya habla de “persona electrónica”. Ya reflexiona sobre los derechos y obligaciones de los robots. Sobre sus responsabilidades en caso de que ataquen (lastimen y/o maten) a su ser humano. Sobre su impacto en la economía (los robots no se cansan, podrían trabajar todas las horas, de todos los días) y de la nueva realidad que surgiría del desplazamiento de las personas hacia el desempleo y la precariedad.

Ya lo dije en otra ocasión: si los altos ejecutivos (que en la mayoría de los casos no son socios y/o accionistas de las empresas) insisten en su estrategia de reducción de personal luego de una “compleja implementación de un nuevo sistema” o la “automatización de varios procesos de producción”, entonces les recuerdo que los robots, inteligencia artificial y/o algoritmos no consumen lo que los humanos sí (tampoco pagan por los productos y/o servicios, aún).

De ahí que debamos legislar sobre la inteligencia artificial antes que “el destino nos alcance” (sí, igual que la película). Elon Musk, Chief Executive Officer (CEO) de Tesla, forma parte de la comunidad de innovadores y científicos que tiene información sólida para pensar que la IA puede acabar con la humanidad. Musk dice que “la IA podría comenzar una guerra publicando noticias falsas, robando cuentas de correo electrónico o manipulando información”.

Más vale que no subestimemos sus comentarios. ¿Por qué? Porque OpenAI, un laboratorio financiado por Musk (entre otros inversionistas), creó robots capaces de desarrollar un leguaje propio para comunicarse, sin tomar en cuenta a (o requerir de) las personas.

El científico Stephen Hawking igual considera que “la inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana”. Por favor, querido lector, inclúyeme en la lista de los que consideran urgente una legislación al respecto. Pero, en tanto llega, te recuerdo que tenemos a la bioética –y sus cuatro principios– de nuestro lado y guía.

* El autor es abogado, periodista, administrador, youtuber y blogger. Abogado certificado por la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y miembro de la Comisión de Derecho Penal de la BMA. También es profesor de posgrados en Alta Dirección, Derecho, Gobierno y Políticas Públicas en la UNAM, UP, La Salle, EBC, HC Escuela de Negocios y Alta Dirección Jurídica.

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