• Por Iraíz Monserrat Cruz Rivas*

Urge reinventarnos como sociedad

Sé que muchos deseamos un mejor país, el cual a veces nos da señales de que va por buen camino, y a veces no. ¿A qué me refiero? Que me encanta encontrarme con noticias buenas donde X o Y están trabajando en solucionar algún problema social, o que X o Y gracias a su esfuerzo voltean a vernos de otras partes del mundo, entre otros buenos ejemplos de que en México hay talento; también aplaudo el esfuerzo de algunos profesores, inspirando y preparando a los ciudadanos del mañana pero, entonces, ¿por qué seguimos encontrado –y cada vez más– noticias de corrupción en todos los niveles y en cualquier ámbito privado y público? La inseguridad va en aumento, en fin, malas prácticas de las cuales todos estamos hartos.

Clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 en Pyeongchang (Corea del Sur).

Todo esto llegó a mi mente después de ver la clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 en Pyeongchang (Corea del Sur). Un evento que me pareció espectacular. La forma de innovar usando lo último en tecnología, no obstante que años atrás se pensaba que era casi imposible lograr la proyección de imágenes de tanta calidad en un solo espacio. La construcción de estadios con pantallas led por asiento. Atestiguar la manera en que presumieron su cultura en cada detalle y, sobre todo, lo que representaba para ellos dicho evento: un parteaguas de su pasado, presente y futuro.

Pero lo que más me asombra es la manera en que Corea del Sur consiguió su milagro económico. Ahora es una de las grandes historias de éxito del último siglo. Cuando la Guerra de Corea terminó en 1953, la nación, destruida por el conflicto, era más pobre que la mayoría de las naciones latinoamericanas. ¡Leíste bien!, más pobre. Ellos, en aquellos años, nos pedían ayuda y ahora son una de las bases manufactureras más fuertes del mundo. Así lo menciona la BBC en un artículo publicado en el 2015 donde hablan justo de las posibles estrategias que tomaron para poder salir a competir con naciones de primer mundo.

Hagamos un análisis rápido del panorama, ellos apostaron por su gente; comenzaron a invertir en educación para crear profesionistas líderes en diferentes ramas para crear grandes empresas como Samsung que ha sido dirigida por una sola familia en toda su historia. Apostaron a crear legados empresariales trabajando en equipo y preparándose. Por supuesto, la educación es clave para alcanzar el éxito, pero quiero destacar que los asiáticos son conocidos también por su fuerte disciplina, su capacidad de enfoque, visión y –sobre todo– por valores que han logrado que su gobierno sea de los menos corruptos del mundo.

Ahí el gran problema de nuestro México, de poco sirve que existan grandes ciudadanos que todos los días dan lo mejor de ellos para construir una mejor sociedad, si –al mismo tiempo– cada uno de los que la formamos parte de nuestro país no somos capaces de fortalecer nuestros valores. Que permitimos que el ejercicio de la ética sea opcional. Que aceptamos la competencia basada en mentiras (manipulación), y otras acciones que nos atrasan muchos años para dar ese salto importante al progreso económico, cultural y social que deseamos.

Si Corea del Sur logró sembrar grandes cosas en un territorio difícil, por no decir imposible (por su clima, por sus conflictos políticos, falta de recursos y otros tantos problemas que tuvieron que resolver), entonces México lo puede lograr. Tenemos una cultura envidiable, climas únicos, sitios que son patrimonio de la humanidad, pueblos mágicos, museos y actividades gratuitas para enriquecer nuestro intelecto. Creo que nos estamos conformando a veces con sobrevivir y no trabajamos para crear un bienestar.

A veces, detenernos para revisitar el pasado es bueno. Es importante conocer nuestras fortalezas, aprovechar las oportunidades y desarrollar nuevas habilidades, tal y como lo hacen los equipos de alto impacto. No existe una receta de cocina para el progreso, pero sí ingredientes esenciales como educación, principios éticos, cultura y disciplina. Como decía el sabio Confucio: “El hombre que mueve montañas empieza moviendo pequeñas piedras". Espero tu reflexión.

*La autora es Directora Ejecutiva en Madou Eventos.

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