El CEO del futuro: menos un administrador y más un humanista
- Alta Dirección Jurídica

- hace 19 horas
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Por Luis Hernández Martínez*
La inteligencia artificial irrumpió en muchas de las tareas que durante décadas formaron parte del abanico de ocupaciones de la alta dirección. Hoy, el desafío; el verdadero reto para las mujeres y los hombres vértice de las organizaciones será decidir qué hacer ahora con todo su conocimiento.
Cuenta la leyenda que, en los viejos días de la economía basada en ladrillos y cemento, el arte de dirigir una empresa significaba saber más que los demás. El director general necesitaba conocer los números, entender las operaciones, revisar informes, supervisar equipos, aprobar presupuestos y tener la última palabra. Después llegó la especialización (otra quimera de la que hablaremos luego).
En ese momento de la historia, el Chief Executive Officer (CEO) ya no tenía que saberlo todo, pero sí debía saber quién sabía qué. Ahora está ocurriendo algo diferente. La inteligencia artificial (IA) tergiversa el valor de ese conocimiento. Cierto. Puede resumir cientos de páginas en segundos. Puede encontrar patrones en grandes cantidades de información. Puede comparar escenarios, detectar anomalías, revisar contratos, analizar mercados y producir alternativas.
La máquina puede hacer cada vez más cosas que antes ocupaban buena parte del tiempo de un director. Pero los algoritmos sólo destacan (aún, y nada más ahí) en los terrenos de la eficiencia. Así que, en tanto la persona sostenga la sartén por el mango frente a lo que la inteligencia artificial está muy lejos de realizar (sustituir a los humanos), valdría la pena hacer una pregunta: ¿el CEO (tal y como llegó a las portadas de las revistas de negocios) todavía es necesario? Sí, pero sólo si su principal ventaja competitiva descansa sobre una piedra de toque llamada “pensar mejor”.
Adiós al CEO “todas mías”, hola CEO del futuro
La inteligencia artificial no está eliminando la dirección empresarial (brincos diera). Está sustituyendo parte de las tareas que durante mucho tiempo adjudicaron a la dirección. Me explico mejor. Supervisar no es necesariamente dirigir. Aprobar no es necesariamente decidir. Tener información no significa comprender. Y producir una respuesta tampoco significa saber qué hacer con ella.
La IA puede decirle a un director qué ocurrió, identificar patrones que probablemente no habría encontrado por sí mismo y proponer cursos de acción. Pero todavía queda la cuestión definitiva: ¿cuál debemos elegir? ¡Ahí comienza el verdadero trabajo de la alta dirección!
Herbert Simon, uno de los grandes estudiosos de la toma de decisiones, observó que la racionalidad humana está limitada por la cantidad de información que podemos...
La columna de opinión completa ("El CEO del futuro: menos un administrador y más un humanista") la encontrarás en la revista Forbes México: https://forbes.com.mx/el-ceo-del-futuro-menos-un-administrador-y-mas-un-humanista/
* Luis Hernández Martínez dirige la línea de investigación "Arquitectura de las Decisiones", dedicada al estudio de cómo la ética, la gobernanza y la inteligencia artificial transforman la toma de decisiones en la alta dirección. Es fundador de Alta Dirección Jurídica y autor del libro Los 7 Pecados Capitales de las Empresas. Conduce y produce el podcast Alta Dirección Jurídica (y otras galaxias).





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