Tu empresa puede cumplir la ley (y aun así tomar una pésima decisión)
La legalidad es indispensable, pero no garantiza una buena decisión empresarial. Cuando Jurídico responde “sí podemos”, la conversación de la alta dirección apenas debería comenzar.
Por Luis Hernández Martínez*
La escena ocurre todos los días en alguna empresa. El Chief Executive Officer (CEO) quiere lanzar un producto, utilizar determinada información de los clientes, modificar un esquema de incentivos o incorporar una nueva herramienta de inteligencia artificial.
Entonces pregunta: ¿podemos hacerlo? Y comienza la odisea. Jurídico revisa la regulación. Compliance verifica los controles. Finanzas calcula el retorno. Tecnología confirma que es posible… Así, tres doritos después… La respuesta llega: “Sí. Podemos” (no, pues gracias). Y todos respiran tranquilos. Quizá demasiado pronto. ¿Por qué?
Porque existe una pregunta que casi nadie formula: “Aunque podamos hacerlo, ¿debemos hacerlo?” Ahí comienza una de las conversaciones que considero más importantes para la alta dirección posmoderna.
La ley establece límites fundamentales para la actuación empresarial. Pero cuidado, mucho cuidado (cantaría José José); no debemos convertir el cumplimiento de esos límites en un certificado de la calidad de nuestra decisión. Cumplir expectativas y superarlas no son lo mismo. Una decisión puede ser legal, incluso rentable. Sin embargo, puede tener el poder de deteriorar la confianza, cultura, reputación, legitimidad o valor futuro.
Jurídico, la oficina del “sí” o del “no”
Durante mucho tiempo construimos una imagen particular del abogado de empresa. El negocio propone. El abogado revisa. Y al final aparece una respuesta: “Sí se puede”. O… “No se puede”. Pero ese modelo tiene una limitación.
Convierte al derecho en una especie de semáforo colocado al final del proceso decisional. Verde significa avanzar. Rojo significa detenerse. Aunque la decisión empresarial difícilmente cabe en dos colores.
Sígueme con tu mente. Imagina. Tienes lista una estrategia comercial que es jurídicamente admisible. Pero ¿qué significa? Responde con sinceridad: ¿los clientes la considerarán justa?, ¿los colaboradores saltarán para defenderla?, ¿puede hacerse pública la explicación de por qué decidiste actuar de esa manera?
Advierto, la interpretación a partir de la literalidad de la ley no tiene las soluciones. Correcto no es sinónimo de legal. Y correcto no significa inteligente. Así que te conviene separar tres conceptos (no debes mezclarlos): decisión legal no es decisión correcta y menos aún una buena decisión empresarial.
La primera pregunta navega sobre las turbias aguas de lo jurídico: ¿está permitido? La segunda tiene la llave para abrir la dimensión ética: ¿es correcto hacerlo? La tercera tiene la energía suficiente para forzar el horizonte del análisis ampliado: ¿es una buena decisión considerando sus consecuencias para la empresa, las personas y el futuro?
Durante años, numerosas compañías descubrieron que los datos permitían conocer mejor a sus usuarios, personalizar servicios, vender publicidad, anticipar comportamientos y construir modelos de negocio extraordinariamente rentables. La evolución de la economía digital construyó un laboratorio extraordinario.
Tu empresa puede cumplir la ley, pero...
Pero a todo lo anterior debemos agregarle que la capacidad tecnológica creció rápidamente (muy, casi sin control) en los años recientes. Y también tenemos que sumarle la desventaja de que el derecho siempre llega tarde a su cita con la historia.
¿Cuál es el resultado? Un paisaje lleno de lagunas y áreas grises que cada día aumentan en cantidad y calidad. Por ejemplo, échate este trompo a la uña: ¿debemos utilizar y mercantilizar todo lo que podamos conocer sobre una persona?
Ahí tienes como muestra de botón el llevado y traído caso de Facebook-Cambridge Analytica. Igual considera...
La columna de opinión completa ("Tu empresa puede cumplir la ley y aún así tomar una pésima decisión") la encontrarás en la revista Forbes México: https://forbes.com.mx/tu-empresa-puede-cumplir-la-ley-y-aun-asi-tomar-una-pesima-decision/
* Luis Hernández Martínez dirige la línea de investigación "Arquitectura de las Decisiones", dedicada al estudio de cómo la ética, la gobernanza y la inteligencia artificial transforman la toma de decisiones en la alta dirección. Es fundador de Alta Dirección Jurídica y autor del libro Los 7 Pecados Capitales de las Empresas. Conduce y produce el podcast Alta Dirección Jurídica (y otras galaxias).






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