top of page

Gobernar la inteligencia en la era de la IA: una advertencia estratégica para rectorados y alta dirección de empresas

Rectores, Chief Executive Officers (CEOs), directivos globales  y consejos de administración enfrentan una disyuntiva histórica.
¿Quién gobierna la inteligencia organizacional dentro de la empresa? Si la IA se convierte en el centro operativo sin el debido control y una supervisión crítica, entonces la organización perderá dirección y podría enfrentar riesgos en muy diversas materias (incluida la penal).

Por Luis Hernández Martínez*

Polímata en cumplimiento estratégico, ética corporativa, liderazgo regulatorio e investigaciones periodísticas especializadas en empresas y negocios (también un ignorante razonable, y aprendiz para siempre, de otras disciplinas).


La inteligencia artificial ya no es una innovación periférica. Es infraestructura cognitiva. Y cuando la infraestructura cognitiva cambia, transforma todo: cómo se decide, cómo se produce conocimiento, cómo se distribuye la autoridad y cómo se crea valor.


Rectores, Chief Executive Officers (CEOs), directivos globales y consejos de administración enfrentan una disyuntiva histórica: el asunto ya no gira alrededor de si debemos o no permitir el uso de la IA en la universidad o en la empresa. La discusión relevante es si la organización seguirá siendo gobernada por criterio humano o por algoritmos indebidamente (o nada) supervisados.


La IA no optimiza procesos: reconfigura sistemas de información y poder

Dwivedi et al. (2024) ofrecen una de las revisiones más amplias y estructuradas sobre IA y sistemas de información. Su conclusión central consiste en comprender que la IA no debe analizarse como una herramienta aislada, sino como un componente que transforma la arquitectura informacional de la organización.


Esto implica tres cambios estratégicos:

  1. Redefinición de los flujos de información. La IA altera quién accede a qué datos y cómo se interpretan.

  2. Redistribución de la autoridad decisional. Las recomendaciones algorítmicas comienzan a influir (y, en ocasiones, sustituir) el juicio humano.

  3. Transformación de la gobernanza organizacional. La trazabilidad, la responsabilidad y la supervisión cambian cuando intervienen modelos automatizados.


Para las universidades, todo lo anterior significa que la IA no es sólo una herramienta para estudiantes o docentes. Es un actor que interviene en la producción y validación del conocimiento. Para las empresas, significa que los sistemas inteligentes comienzan a moldear decisiones estratégicas, financieras, operativas y comerciales.


En otras palabras, el valor organizacional de la IA depende de su integración con marcos de gobernanza y estructuras de información coherentes. Sin gobernanza, la IA no mejora la inteligencia organizacional. La fragmenta.


IA generativa: productividad masiva y la homogeneización del desempeño

El estudio de Brynjolfsson, Li y Raymond (2025) es especialmente relevante porque analiza datos reales sobre la implementación de IA generativa en el trabajo. Sus hallazgos empíricos muestran:

  • Incrementos significativos de productividad.

  • Mayor impacto en trabajadores con menor experiencia.

  • Reducción de brechas de desempeño.


En términos estratégicos, tal situación luce revolucionaria. La IA generativa eleva el desempeño promedio. Pero aquí está la tensión crítica: cuando el desempeño promedio sube, la diferenciación cambia de lugar.


En las universidades:

  • Los estudiantes pueden producir textos técnicamente sólidos.

  • La calidad básica se estandariza.

  • La escritura deja de ser prueba suficiente de competencia.


La ventaja académica ya no estará en producir contenido, sino en demostrar juicio, originalidad y capacidad de argumentación bajo supervisión crítica.


En empresas:

  • Los colaboradores generan más propuestas, reportes y análisis.

  • La productividad aumenta.

  • Pero la diferenciación competitiva ya no radica en la producción textual.


Brynjolfsson et al. (2025) no muestran que la IA sustituya el talento. Exponen que redistribuye el valor del talento. La pregunta estratégica es directa: ¿estamos formando y contratando personas que sepan cuestionar y dirigir la IA, o sólo operarla?


El caso Cemex-Microsoft: LUCA Bot, un apoyo para la contraloría digital

En un comunicado difundido por Microsoft (fuente que la mayoría de los medios de comunicación no especifica y el contenido lo muestra como si fuera el producto de un trabajo periodístico propio), empresa tecnológica con sede en Redmond, Washington, informó que “tras un período de prueba exitoso, Cemex lanzó oficialmente el agente a principios del año pasado. Los ejecutivos de la empresa afirman que la herramienta ha supuesto un antes y un después, les ahorra un tiempo valiosísimo y les proporciona acceso a información financiera interna confiable las 24 horas del día”.


En el mismo comunicado, Fausto Sosa, Vicepresidente de Tecnología de la Información de Cemex, dijo que la herramienta proporciona “una mejora en la visibilidad de la información financiera que te permite activar palancas operativas”. Y agregó: “Es un self-service, y eso debería ayudar a lograr eficiencias operativas. Es una oportunidad para interactuar con la información, para mantener un diálogo más enriquecedor con los datos gracias a los prompts”.

Desde la perspectiva comunicacional de Microsoft, “al agilizar los procesos internos, LUCA Bot facilita obtener respuestas rápidas a problemas urgentes, lo que incrementa la eficiencia en toda la compañía. También les ofrece actualizaciones en tiempo real sobre los objetivos mensuales”.


La firma estadounidense ofreció un par de ejemplos prácticos de la cementera mexicana, al utilizar la herramienta basada en IA: “Un ejecutivo de Cemex pudo acceder a datos financieros críticos durante un viaje a Madrid, aunque sus compañeros en México estaban desconectados por la diferencia horaria. Otro ejecutivo recibió un análisis financiero detallado en segundos durante una presentación trimestral ante el comité ejecutivo, lo que le proporcionó una base sólida para elaborarla”.


“Se trata de ganar agilidad, oportunidad y sencillez. Es mucho más eficiente que tener a la gente ocupada en responder preguntas, y una gran ventaja es tener una fuente unificada de información; ya no depende de a quién preguntes”, expresó Jaime Martínez, Jefe de Contraloría Global de Cemex, al cierre del comunicado de Microsoft.

IA Generativa como tecnología fundacional: transformación de procesos cognitivos

Feuerriegel, Hartmann, Janiesch y Zschech (2024) conceptualizan la IA generativa como una tecnología que transforma la manera cómo se crean artefactos digitales: texto, código, diseño, informes, análisis. No es simplemente automatización. Es producción sintética de conocimiento.


Esto tiene implicaciones profundas:

  • La creación de contenido deja de ser un recurso escaso.

  • El costo marginal de producción intelectual disminuye.

  • Los ciclos de innovación se aceleran.


Pero también aumenta el riesgo de:

  • Dependencia acrítica.

  • Opacidad en los procesos.

  • Dilución de la responsabilidad humana.


Para universidades, todo lo anterior obliga a replantear la evaluación académica. Si la generación de contenido está automatizada, entonces la medición debe desplazarse hacia:

  • Razonamiento en tiempo real.

  • Defensa oral.

  • Análisis situacional.

  • Diseño estratégico.


Para empresas, implica rediseñar procesos internos. Insertar a la IA en estructuras obsoletas no genera transformación; produce incoherencia operativa. Feuerriegel et al. (2024) subrayan que la integración efectiva de IA generativa requiere rediseño organizacional, no sólo adopción tecnológica.


Ilusión peligrosa: eficiencia sin reflexión estratégica

La combinación de estas tres investigaciones revela algo incómodo:

  • La IA mejora productividad (Brynjolfsson et al., 2025).

  • La IA redefine sistemas de información y gobernanza (Dwivedi et al., 2024).

  • La IA generativa transforma la producción de conocimiento (Feuerriegel et al., 2024).


Pero ninguna de ellas sostiene que la IA sustituya el liderazgo humano. De hecho, todas apuntan implícitamente a lo contrario. Cuanto más potente la IA, mayor la necesidad de gobernanza estratégica (revisar caso Cemex-Microsoft, de nuevo).


En universidades: si no se redefinen competencias irrenunciables (pensamiento crítico, juicio ético, capacidad de síntesis profunda), la institución corre el riesgo de formar operadores eficientes; no líderes intelectuales.


En empresas: si no se rediseñan perfiles y métricas de desempeño, la organización puede terminar pagando por ejecución automatizada sin capturar un verdadero valor estratégico.


Pregunta decisiva para los rectorados y la alta dirección de empresas

Cuando un colaborador utiliza IA generativa para análisis, presentaciones, reportes, propuestas estratégicas… La pregunta no es si tal actividad está permitida, la cuestión fundamental es: ¿qué estamos remunerando? ¿La capacidad de generar texto (olvídate ya de la originalidad)? ¿O la capacidad de evaluar críticamente lo generado y decidir con responsabilidad?


En la era de la IA, el recurso verdaderamente escaso no es la información. Es el criterio. Y el criterio no se automatiza. La IA no eliminará universidades ni empresas sólidas en dicha habilidad. Pero sí pondrá en evidencia aquellas que carezcan de:

  • Arquitectura informacional clara.

  • Liderazgo con criterio.

  • Marcos de gobernanza explícitos y con rendición de cuentas.

  • Cultura de responsabilidad intelectual.


La decisión histórica para la alta dirección y los rectorados es la siguiente: no se trata de permitir o prohibir la IA. El tema relevante gira alrededor de decidir quién gobierna la inteligencia organizacional dentro de la empresa. Si la IA se convierte en el centro operativo sin el debido control y una supervisión crítica, entonces la organización perderá dirección y podría enfrentar riesgos en muy diversas materias (incluida la penal).


Si el juicio humano se fortalece y se rediseñan procesos estratégicamente, en consecuencia, la IA se convierte en amplificador de valor. La diferencia no es tecnológica. Es institucional.


* El autor es fundador de Alta Dirección Jurídica, Socio del Área de Capacitación de Vission Firm México (miembro de GGI Global Alliance) y Director Académico en Academia de Política Digital (credenciales académicas evaluadas por la World Education Services)


PARA CITAR EL PRESENTE ARTÍCULO: Hernández, L. (2026, 13 de febrero). Gobernar la inteligencia en la era de la IA: una advertencia estratégica para rectorados y alta dirección de empresas [Entrada de blog]. Alta Dirección Jurídica. https://www.altadireccionjuridica.com/post/gobernar-la-inteligencia-en-la-era-de-la-ia-una-advertencia-estrat%C3%A9gica-para-rectorados-y-alta-dire


REFERENCIAS:

Brynjolfsson, E., Li, D., & Raymond, L. R. (2025). Generative AI at work (NBER Working Paper No. 31161). National Bureau of Economic Research. https://www.nber.org/papers/w31161

Dwivedi, Y. K., et al. (2024). Artificial Intelligence (AI) and Information Systems: Perspectives to guide future research. International Journal of Information Management, 74, 102713. https://doi.org/10.1016/j.ijinfomgt.2023.102713

Feuerriegel, S., Hartmann, J., Janiesch, C., & Zschech, P. (2024). Generative AI. Business & Information Systems Engineering, 66, 111–126. https://doi.org/10.1007/s12599-023-00834-7



Diplomado en Estrategia (ética, técnica e IA)
MX$5,900.00
Comprar ahora

Justicia para todas las personas | Protocolos para grupos vulnerables
MX$399.00
Comprar ahora

bottom of page