La empresa más peligrosa y el CEO peor informado
Cuando las malas noticias dejan de subir por la organización, el CEO puede convertirse, paradójicamente, en una de las personas peor informadas de la empresa. Una suerte de villano favorito.
Por Luis Hernández Martínez*
Imagina una reunión de Consejo de Administración… El Chief Executive Officer (CEO) presenta una inversión que considera decisiva. Pero el área de Finanzas tiene dudas. Jurídico identifica un riesgo. Operaciones sabe que los tiempos difícilmente podrán cumplirse. Incluso, alguien a fin al jefazo, sospecha que uno de los supuestos utilizados para justificar el proyecto es demasiado optimista. Y, sin embargo, nadie dijo (siquiera) esta boca es mía.
Cierto, los asistentes lanzaron preguntas menores; algunas observaciones, aunque, finalmente, regalaron movimientos de cabeza de arriba hacia abajo. Y la decisión fue aprobada. Desafortunadamente, semanas después, comenzaron los problemas.
La información existía. Las personas adecuadas estaban sentadas alrededor de la mesa. Incluso había especialistas capaces de anticipar lo que podía ocurrir. Entonces, ¿qué falló? Sencillo: ¡nadie se atrevió a contradecir al CEO!
Éste puede ser uno de los riesgos menos visibles de la alta dirección: construir organizaciones extraordinariamente eficientes para transmitir las órdenes hacia abajo y, sorprendentemente, incapaces de transportar las malas noticias hacia arriba. El chiste se cuenta solo.
El poder tiene una paradoja (la empresa más peligrosa)
Cuanto mayor es la posición de una persona dentro de una organización, mayor debería ser su acceso a la información relevante. Pero también puede aumentar el costo percibido de decirle algo que no quiere escuchar. Y los equipos aprenden. Bien reza el refrán popular: “La burra no era arisca, la hicieron los palos”.
Las personas aprenden qué provoca una mala reacción. Qué información incomoda. Qué proyectos pertenecen emocionalmente al director. Quién fue reconocido después de apoyar una decisión. Y, sobre todo, qué ocurrió con el último colaborador que dijo: “Estamos equivocados”.
Poco a poco, la información comienza a llegar editada. Primero desaparecen los adjetivos. Después las advertencias. Finalmente desaparece el desacuerdo. El CEO continúa recibiendo reportes, dashboards, presentaciones y proyecciones. Puede incluso tener más datos que nunca. Pero conoce cada vez menos la realidad.
Uno de los casos empresariales más interesantes para comprender el fenómeno de la empresa más peligrosa es...
La columna de opinión completa ("El CEO del futuro: menos un administrador y más un humanista") la encontrarás en la revista Forbes México: https://forbes.com.mx/la-empresa-mas-peligrosa-y-el-ceo-peor-informado/
* Luis Hernández Martínez dirige la línea de investigación "Arquitectura de las Decisiones", dedicada al estudio de cómo la ética, la gobernanza y la inteligencia artificial transforman la toma de decisiones en la alta dirección. Es fundador de Alta Dirección Jurídica y autor del libro Los 7 Pecados Capitales de las Empresas. Conduce y produce el podcast Alta Dirección Jurídica (y otras galaxias).






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